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Pablo Ojeda, nutricionista: «No es falta de disciplina, las patatas están diseñadas para que el cerebro no pueda frenar»

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Abres una bolsa de patatas fritas con la intención de comer solo un par, pero, sin darte cuenta, tus dedos tocan el fondo del envase. No es tu culpa.

A las puertas de la operación bikini, este fenómeno se convierte en el mayor enemigo de nuestra salud. Sin embargo, el nutricionista Pablo Ojeda tiene un mensaje tranquilizador: no eres tú, es cómo han diseñado ese snack.

La trampa del sistema de recompensa

Muchos creen que sucumbir a una bolsa de patatas es falta de disciplina, pero la realidad es una cuestión biológica que afecta al 99% de la población.

Estos alimentos están estratégicamente diseñados para activar el sistema de recompensa de tu cerebro de una forma explosiva.

Cuando esto ocurre, el cerebro libera una descarga de dopamina tan potente que el control inhibitorio —la capacidad de decir «basta»— simplemente se desconecta.

«Lo hacen de tal manera que te ocurra a ti y a casi todo el mundo. El cerebro pierde la capacidad para frenar», explica Pablo Ojeda.

El «ciclo de los antojos»: un bucle infinito

Lo que experimentas al comer patatas chip o frutos secos fritos es el llamado ciclo de los antojos. Es una montaña rusa química en tu cabeza.

Al ingerir estos ultraprocesados ricos en grasas y azúcares, el cerebro demanda más y más, generando una sensación de pérdida de control absoluta.

Es ese momento en el que, tras terminar la bolsa, aparece la culpa y la pregunta de: «¿Pero cómo me ha pasado esto?». Es, simplemente, tu cerebro pidiendo dopamina.

Cómo «hackear» tu cerebro para recuperar el mando

Para romper esta dinámica que tanto castiga a nuestro bolsillo y a nuestra báscula, no basta con prohibir. Hay que entender el juego de la glucosa.

Los picos de azúcar en sangre son los responsables de que, pocas horas después de comer algo poco saludable, vuelvas a tener un antojo incontrolable.

La clave de la «Ingeniería de la saciedad» está en estabilizar esos niveles mediante tres pilares: proteínas de calidad, grasas saludables e hidratos complejos (como el arroz integral).

Sustitución estratégica: el fin de la dependencia

Cuidar la alimentación no consiste en comer menos calorías de forma agónica, sino en elegir alimentos que no secuestren tu voluntad.

Reducir paulatinamente los snacks ultraprocesados y sustituirlos por alternativas que aporten energía sostenida es la única forma de limpiar el receptor de dopamina.

Al final, recuperar la forma física de cara al verano depende más de entender nuestro metabolismo que de castigarnos con dietas imposibles.

Letra pequeña: Si vas a comprar snacks, busca aquellos con etiquetas cortas. Cuantos más ingredientes desconocidos veas, más probable es que estén diseñados para que no puedas parar.

Ahora que sabes que es una batalla química, ¿vas a dejar que una bolsa de patatas decida por ti o vas a tomar el control de tu próxima compra?

¿Alguna vez te has sentido realmente «secuestrado» por un alimento en particular?