miércoles, 20 de mayo 2026 Actualidad y Reportajes

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Qué ver en Pontevedra: la ciudad premiada por la ONU donde las plazas de piedra, la historia de piratas y un santuario en forma de vieira

Puente de piedra y la Peregrina, Pontevedra
Puente de piedra y la Peregrina, Pontevedra
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Pontevedra es el milagro urbanístico de Europa. Mientras otras capitales luchan contra el ruido y los humos, aquí el sonido que manda es el de tus propios pasos sobre el granito. Es una ciudad que se lee con los pies y se disfruta con la calma de quien no tiene prisa por llegar a ninguna parte porque ya está en el mejor sitio posible.

La «Boa Vila» (la buena villa) te recibe con un abrazo de piedra y una atmósfera que ha hecho que medios como The Guardian o el New York Times se pregunten cómo es posible vivir tan bien. (Y sí, nosotras también alucinamos cuando nos damos cuenta de que podemos cruzar el centro de Galicia sin mirar a los lados por culpa de los semáforos).

La ingeniería de la atención turística en Pontevedra en este 2026 se basa en lo invisible: la ausencia de coches y el protagonismo absoluto del peatón. Pero bajo esa paz se esconde una historia vibrante de piratas, gremios de mareantes y un ave exótica que se convirtió en leyenda nacional. Prepárate para resetear tu concepto de ciudad.

La Virgen de la Peregrina: Una joya en forma de vieira

Es el símbolo indiscutible de la ciudad y parada obligatoria del Camino Portugués. El Santuario de la Virgen de la Peregrina no es una iglesia cualquiera: su planta tiene forma de concha de vieira, el emblema universal de los caminantes hacia Santiago. Es una obra maestra del barroco tardío que parece dar la bienvenida a todo el que llega a la plaza.

Pero fíjate bien en el suelo de la plaza. Allí te encontrarás con la estatua de un loro de bronce. No es un adorno cualquiera: es el Loro Ravachol, el personaje más irreverente de la historia pontevedresa. Vivió en la botica de Don Perfecto Feijoo y su muerte en 1913 causó un luto oficial en la ciudad que aún se celebra cada Carnaval. Es la cara más gamberra y auténtica de la identidad local.

Tip de Lucía: No te conformes con la foto exterior. Entra y busca la pila de agua bendita: es una auténtica concha de molusco gigante traída de los mares del sur por el almirante Méndez Núñez. Historia y fe en un solo gesto.

La Herrería y la Leña: Las plazas donde late el alma

Si la Peregrina es el corazón, la Plaza de la Herrería es el salón de la ciudad. Recibe su nombre de los antiguos talleres de forja que aquí trabajaban. Hoy es el lugar donde los niños corren libremente bajo la mirada de la Iglesia de San Francisco y su claustro gótico. Es el espacio perfecto para practicar el «slow travel» mientras tomas algo en sus terrazas.

A pocos pasos, la Plaza de la Leña te transporta directamente al siglo XV. Es, posiblemente, la plaza más fotografiada de toda Galicia por sus cruceiros y sus casas porticadas de piedra. Aquí se encuentran varios edificios del Museo de Pontevedra, considerado uno de los mejores museos provinciales de España. Su colección de orfebrería prerromana de oro es, sencillamente, una micro-dosis de deslumbre cultural.

Santa María la Mayor: El orgullo del Gremio de Mareantes

Pontevedra no tiene catedral porque pertenece a la diócesis de Santiago, pero su Basílica de Santa María la Mayor cumple esa función con creces. Fue construida en el siglo XVI por encargo del potente Gremio de Mareantes. Su fachada plateresca es un «retablo de piedra» fascinante donde puedes jugar a buscar a San Jerónimo con gafas (sí, están talladas en la piedra).

Desde el Campillo de Santa María tienes una de las mejores perspectivas del antiguo barrio de pescadores. Es el lugar donde la Pontevedra medieval y la renacentista se dan la mano sobre la desembocadura del río Lérez.

Dato secreto: Busca las Ruinas de Santo Domingo al atardecer. Lo que queda de este convento gótico son los ábsides y arcos rotos que, con la luz naranja del final del día, crean el rincón más romántico y melancólico de la ciudad.

Illa das Esculturas: Arte y naturaleza sin filtros

Para cerrar tu visita, cruza el río hacia la Isla de las Esculturas. Es el mayor museo al aire libre de Galicia, un espacio natural donde el arte contemporáneo se integra entre juncos. Artistas internacionales como Robert Morris han dejado aquí obras de granito que dialogan con el entorno. Es el beneficio definitivo para tu mente: aire puro, vanguardia y silencio absoluto.

Pontevedra es una ciudad que te reconcilia con el mundo moderno. Es sostenible, es culta y, sobre todo, es real. No es un parque temático; es un lugar donde la gente camina y disfruta de la buena vida gallega sin el estrés de los cláxones. La próxima vez que pienses en el norte, recuerda que hay una capital que decidió parar el tiempo para que tú puedas disfrutarlo.

Confirmado: después de este paseo, no querrás volver a ver un coche en tu vida. ¿Nos vemos para unos vinos y unas ostras en la Plaza de la Verdura?