lunes, 27 de julio 2026 Actualidad y Reportajes

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Ariadna Solé, nutricionista: «Comer poco a partir de los 60 es el camino directo a la fragilidad»

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Llega la jubilación y, con ella, la peligrosa idea de que, como nos movemos menos, debemos cerrar el pico. Nada más lejos de la realidad.

La nutricionista Ariadna Solé ha lanzado una advertencia clara para todos aquellos que han cruzado la barrera de los 60: comer poco no es la solución, es el camino directo a la fragilidad.

El error del «cenar poquito» que destruye tus músculos

Es un clásico en nuestros hogares: un vaso de leche para desayunar y un simple yogur o una tostada para cenar porque «no hay hambre».

Según Solé, este es el error número uno que cometen los jubilados. A esta edad, el cuerpo sufre sarcopenia, una pérdida agresiva de masa muscular que solo se frena con proteínas de calidad.

No se trata de atiborrarse, sino de buscar la densidad nutricional. Si no tienes hambre, no metas más volumen de comida, mete más calidad en cada bocado.

«La estrategia no debe ser aumentar el volumen, sino enriquecer: añade huevo duro a la crema de verduras o frutos secos al yogur», aconseja la experta.

Horarios rígidos: el despertador de tu metabolismo

Al dejar de trabajar, muchos pierden la rutina, y con ella, las ganas de comer. La falta de horarios es la muerte del apetito.

Establecer horas fijas para sentarse a la mesa no es solo una cuestión de orden, es una señal biológica que mantiene nuestra energía constante durante todo el día.

Además, Solé destaca un factor psicológico clave: comer acompañado. El placer de la charla en la mesa hace que, sin darte cuenta, te nutras mejor y evites la desnutrición silenciosa.

El suplemento inesperado para tu cerebro

¿Sabías que la creatina no es solo para jóvenes de gimnasio? La ciencia está descubriendo que este suplemento puede ser un aliado de oro tras la jubilación.

Más allá del músculo, la creatina ayuda al metabolismo energético del cerebro, pudiendo mejorar la memoria y la cognición en etapas donde el cansancio mental asoma.

Eso sí, la experta insiste en que nada sustituye al entrenamiento de fuerza dos o tres veces por semana. Mover peso es, literalmente, medicina para tu autonomía.

La trampa de la sed invisible

Otro gran enemigo de nuestro bolsillo y salud en la madurez es la deshidratación. El problema es que el centro de la sed en el cerebro se «duerme» con los años.

Muchos mayores no beben porque no sienten necesidad, pero su cuerpo se está marchitando por dentro. Beber agua, caldos o infusiones de forma consciente y regular es obligatorio.

Para proteger tus huesos, olvídate de los productos desnatados. Solé recomienda lácteos naturales, sardinas y frutos secos para mantener el calcio y la vitamina D en niveles óptimos.

¡Ojo! La planificación es tu mejor arma: si improvisas cuando estás solo, acabarás tirando de ultraprocesados que dañan tu microbiota.

Tu nueva lista de la compra imprescindible

Para envejecer con salud y no perder la independencia, tu dieta debe basarse en grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra y el pescado azul.

Los hidratos de carbono no son el enemigo si son complejos: la avena, la quinoa o la patata te darán la energía sostenida que necesitas para disfrutar de tu tiempo libre.

Recuerda que la jubilación es el momento de invertir en tu mayor activo: tu propio cuerpo. Comer bien hoy es la garantía de seguir siendo dueño de tus pasos mañana.

¿Vas a seguir cenando solo un yogur esta noche o vas a empezar a cuidar tu motor?