miércoles, 20 de mayo 2026 Actualidad y Reportajes

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Qué ver en Murcia: la guía por la capital del barroco, las mejores tapas de España y el sol que nunca se pone

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Bienvenidos a la ciudad donde el invierno es solo un concepto teórico. Murcia es una explosión de luz, una capital acogedora que se recorre a pie y que presume de tener uno de los cascos históricos más vibrantes del Mediterráneo. Aquí, la vida se hace en la calle, entre plazas llenas de flores y terrazas donde el tapeo es, más que una costumbre, una religión.

Es el lugar donde el río Segura articula una ciudad que mezcla su pasado árabe con el esplendor del siglo XVIII. (Sí, nosotros también nos quedamos hipnotizados al ver la fachada de su Catedral al atardecer). Si buscas una ciudad auténtica, sin artificios y con una mesa que te hará llorar de alegría, Murcia te está esperando.

Si te preguntas qué ver en Murcia para exprimir su esencia murcianica, prepara el apetito. Vamos a recorrer desde museos de escultura hasta el corazón de las flores.

La Catedral de Murcia: Una obra maestra del Barroco

Es el icono indiscutible qué ver en Murcia. La Catedral de Santa María es una joya única donde destaca su fachada principal (el imafronte), considerada una de las cumbres del barroco español. Es un retablo de piedra gigante que cambia de color según le da el sol.

No te limites a verla por fuera. Su torre, la segunda más alta de España tras la Giralda de Sevilla, ofrece una vista panorámica de toda la vega del Segura que te quitará el aliento. En el interior, la Capilla de los Vélez, con su estilo gótico flamígero, es una filigrana en piedra que parece encaje.

Tip de experto: Si quieres ver algo realmente curioso, entra en la sacristía para ver la urna que guarda el corazón de Alfonso X el Sabio. El rey amaba tanto esta tierra que pidió que su corazón descansara aquí para siempre.

El Real Casino de Murcia: Lujo y eclecticismo

A pocos pasos de la Catedral, en la calle Trapería, se encuentra el Real Casino de Murcia. No es un lugar de juego, sino un club social privado que parece un palacio de las mil y una noches. Su patio árabe, inspirado en la Alhambra y el Alcázar de Sevilla, tiene más de 20.000 láminas de pan de oro.

La biblioteca de madera inglesa, el salón de baile estilo francés con sus lámparas de cristal de roca y el patio pompeyano completan una visita que te transporta a la opulencia del siglo XIX. Es uno de los edificios más visitados de la Región de Murcia y entenderás por qué en cuanto pongas un pie en su vestíbulo.

Plaza de las Flores y Plaza de Santo Domingo

Murcia se vive en sus plazas. La Plaza de las Flores es el centro neurálgico del tapeo. Rodeada de puestos de flores y edificios coloridos, es el lugar sagrado para pedir un «marinero» (una rosquilla con ensaladilla rusa y una anchoa encima) o un «matrimonio».

Cerca de allí está la Plaza de Santo Domingo, un oasis de sombra con un ficus centenario gigantesco que es el punto de encuentro de todos los murcianos. Pasear por las calles Trapería y Platería, que unen estas zonas, es disfrutar del comercio tradicional y la arquitectura burguesa en su máxima expresión.

Museo Salzillo: El arte que procesiona

Si hay un artista que define el alma murciana es Francisco Salzillo. Su museo es una parada obligatoria qué ver en Murcia. Aquí se guardan los pasos procesionales que salen en la famosa mañana de Viernes Santo, obras maestras del barroco en madera policromada.

Lo más tierno y sorprendente es el Belén de Salzillo: más de 500 figuras que retratan con un detalle asombroso la vida campesina de la época. Es una de las colecciones de imaginería más importantes del mundo y una lección de historia y devoción popular.

Dato de sabor: Tienes que probar el Paparajote. Es el postre estrella de Murcia: una hoja de limonero rebozada en masa dulce y frita, espolvoreada con azúcar y canela. ¡Importante! La hoja no se come, solo se usa para dar sabor. (Es la broma clásica que le hacen a los turistas).

El Santuario de la Fuensanta: El balcón de la ciudad

Situado a las afueras, en plena sierra, el Santuario de la Virgen de la Fuensanta es el lugar donde descansa la patrona de la ciudad. El edificio es precioso, rodeado de pinos y senderos, pero lo mejor son las vistas. Desde aquí puedes ver toda la ciudad de Murcia y su huerta, entendiendo por qué este rincón ha sido codiciado por tantas civilizaciones.

El Río Segura y el Malecón

El río Segura ha vuelto a la vida. Hoy sus orillas son un parque lineal perfecto para pasear o hacer deporte. Puedes alquilar un pequeño bote de remos y ver la ciudad desde el agua. Junto al río está el Paseo del Malecón, un antiguo muro de contención reconvertido en paseo que te adentra directamente en la huerta, el pulmón verde que rodea la capital.

Logística y clima

Murcia es una ciudad muy cómoda. Se camina fácilmente de un punto a otro y el transporte público (tranvía y bus) conecta bien los barrios periféricos y los centros comerciales. Para llegar, tienes el aeropuerto de Corvera a unos 25 minutos y una excelente conexión de tren (AVE) con Madrid.

Sobre el clima: recuerda que Murcia es la ciudad del sol. En verano el calor puede ser intenso, así que la mejor hora para explorar es la mañana temprano o el atardecer, cuando la ciudad se llena de ambiente. Primavera y otoño son, sencillamente, perfectos.

Murcia es barroco, es huerta y es una alegría de vivir que se contagia. Es la ciudad que te invita a sentarte al sol con una caña y una marinera mientras el tiempo se detiene frente a la torre de la Catedral. ¿Estás listo para descubrir el secreto mejor guardado del Levante?