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Qué ver en Plasencia: De sus catedrales gemelas al Barrio Judío y los palacios señoriales

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Plasencia
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Plasencia no es una ciudad secundaria en el mapa de Extremadura; es el búnker de piedra y nobleza que guarda la entrada al Valle del Jerte. Fundada «para agradar a Dios y a los hombres», esta plaza fuerte conserva un aire señorial que te obliga a levantar la vista en cada esquina.

Pasear por su casco histórico es sumergirse en una ingeniería de murallas, torres y palacios que parece no tener fin. (Sí, nosotras también nos quedamos con la boca abierta al descubrir que aquí no se conformaron con una catedral, sino que construyeron dos pegadas la una a la otra).

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El gran secreto de Plasencia es su capacidad para retener al viajero. Lo que empieza como una parada técnica hacia las Hurdes o la Vera, acaba convirtiéndose en una obsesión por sus plazas porticadas y sus tabernas donde el jamón de bellota es, sencillamente, de otra galaxia.

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El enigma arquitectónico: La Catedral Vieja y la Nueva

Si hay algo que genera un «gap» de curiosidad inmediato es el conjunto catedralicio. La Catedral Vieja (siglo XIII) de estilo románico y la Catedral Nueva (siglo XVI) con su fachada plateresca de un lujo insultante, están fusionadas. Es un abrazo de piedra que resume trescientos años de evolución artística en un solo vistazo.

No puedes irte sin entrar al Retablo Mayor de la Catedral Nueva. Es una de las obras cumbres del barroco español. Y un detalle para los más observadores: fíjate en la sillería del coro; las tallas son de una picardía y un realismo que rozan lo profano. (A veces, los maestros tallistas tenían un sentido del humor muy particular).

Dato importante: El Palacio Episcopal y el Enlosado (el espacio que une ambas catedrales) ofrecen una perspectiva única de las torres y los pináculos. Es el búnker fotográfico perfecto para los amantes de la arquitectura gótica y renacentista.

Plaza Mayor y el abuelo Mayorga

El corazón de la vida placentina late en su Plaza Mayor. Es una plaza porticada de las de verdad, de las que huelen a mercado y a café recién hecho. Pero mira hacia arriba, concretamente a la torre del Ayuntamiento. Allí vive el Abuelo Mayorga, un autómata que marca las horas golpeando la campana desde hace siglos.

Desde la plaza, las calles se abren en abanico hacia los palacios. El Palacio del Marqués de Mirabel es, posiblemente, el más espectacular. Su patio neoclásico y su colección de azulejos son un viaje directo a la edad dorada de la nobleza extremeña. Plasencia fue el búnker de las familias más poderosas de España durante generaciones.

¿Sabías que Plasencia tiene una de las juderías más interesantes de Cáceres? El Barrio Judío, cerca de la Puerta de Trujillo, conserva ese trazado laberíntico donde el tiempo parece haberse detenido. Es el lugar ideal para entender la mezcla de culturas que forjó la identidad de esta ciudad fronteriza.

Naturaleza urbana: La Isla y el Acueducto

Para bajar el atracón de cultura, nada como un paseo por El Parque de La Isla. Es un búnker verde rodeado por el río Jerga donde los locales van a correr, pasear o simplemente ver pasar el agua. Es el pulmón de la ciudad y el refugio perfecto si visitas Plasencia en los meses de calor.

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Y por supuesto, el Acueducto de San Antón. Sus 55 arcos de piedra granítica son la prueba de la ingeniería del siglo XVI que traía el agua desde la sierra. Es una estructura imponente que enmarca la entrada norte de la ciudad y que te recuerda que estás en un lugar donde las cosas se hacían para durar milenios.

El tip secreto: Si vas un martes, busca el Mercado del Martes Mayor (declarado de Interés Turístico). Es una tradición con más de 800 años donde los agricultores de las comarcas vecinas traen lo mejor de sus huertas. ¡La explosión de colores y sabores es una inyección de dopamina pura!

Al final, Plasencia te enseña que el lujo no es el neón, sino el silencio de un claustro o el sabor de un queso de los Ibores en una plaza con historia. ¿Vas a seguir posponiendo tu viaje al norte de Extremadura o vas a venir a saludar al Abuelo Mayorga este fin de semana?

¿Te gustaría que te preparara una selección de los 3 palacios convertidos en hoteles donde podrías dormir como un auténtico noble en tu próxima visita?

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