jueves, 10 de septiembre 2026 Actualidad y Reportajes

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Qué ver en Zumaia: por qué todo el mundo está viajando a esta playa de Guipúzcoa (y no es solo por Juego de Tronos)

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Zumaia, Localidad en España
Zumaia, Localidad en España
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Seguro que has visto las fotos en Instagram y has pensado que era otro planeta. O quizás te suena esa hilera de rocas infinitas que parecen cuchillos cortando el mar Cantábrico. Zumaia no es solo un pueblo costero más de Euskadi; es, literalmente, un libro abierto donde la Tierra escribió su propia biografía.

Ver índice de contenidos
  1. El fenómeno del Flysch: 60 millones de años bajo tus pies
  2. La Ermita de San Telmo: El balcón más famoso del cine
  3. Ruta entre Zumaia y Deba: Solo para valientes
  4. Gastronomía y cultura: El refugio de Ignacio Zuloaga
  5. ¿Por qué Zumaia ahora?

Si estás planeando una escapada y buscas algo que te vuele la cabeza, saca la agenda. No importa si vas por la fotografía, por el senderismo o simplemente por el pintxo de tortilla del bar de la esquina. Zumaia tiene ese «no sé qué» que te atrapa desde el primer minuto (y sí, nosotras también nos quedamos con la boca abierta la primera vez).

El fenómeno del Flysch: 60 millones de años bajo tus pies

Lo primero que tienes que entender es que no estás ante un acantilado común. El Flysch de Zumaia es una formación geológica única en el mundo. Imagina capas de roca sedimentaria que se han ido apilando como un milhojas gigante durante millones de años. Es tan importante que la UNESCO lo tiene protegido bajo el sello de Geoparque de la Costa Vasca.

Lo más fascinante no es solo su estética agresiva y bella. Es que en estas rocas está grabada la extinción de los dinosaurios. Los científicos vienen de todo el globo para estudiar la «raya negra», una capa de sedimentos que marca el impacto del meteorito que cambió la historia del planeta. Caminar por aquí es, literalmente, viajar en el tiempo 60 millones de años atrás sin salir de Guipúzcoa.

Ojo con la marea: El gran error de los turistas es llegar cuando el mar está alto. Si la marea sube, el Flysch desaparece bajo el agua y te quedas sin la foto del millón de euros. Consulta siempre la tabla de mareas antes de salir del hotel.

La Ermita de San Telmo: El balcón más famoso del cine

Si hay un lugar que se ha vuelto viral, es la Ermita de San Telmo. Posada peligrosamente al borde del acantilado, esta pequeña construcción blanca parece desafiar las leyes de la gravedad y del salitre. Se hizo mundialmente famosa gracias a la película «Ocho apellidos vascos», pero la realidad supera con creces a la ficción de la gran pantalla.

Desde aquí arriba, la panorámica de la Playa de Itzurun es sencillamente imbatible. Es el lugar perfecto para ver el atardecer mientras el sol se esconde tras las rocas afiladas. (Un pequeño secreto entre nosotras: si vas media hora antes de que caiga el sol, la luz dorada sobre la piedra crea un efecto mágico que no necesita filtros).

Pero Zumaia es mucho más que sus bordes dramáticos. La playa de Itzurun es conocida por sus propiedades beneficiosas. Se dice que sus arenas y aguas tienen una alta concentración de yodo, ideal para la salud de la piel y las articulaciones. Así que, además de alimentar el alma, vas a volver a casa con el cutis como nuevo. ¿Quién necesita un spa teniendo el Cantábrico?

Ruta entre Zumaia y Deba: Solo para valientes

Si te va la marcha y tus zapatillas de trekking están pidiendo guerra, tienes que hacer la ruta que une Zumaia con Deba. Son unos 15 kilómetros de subidas y bajadas por la línea de costa que te regalarán las mejores vistas de tu vida. No es una caminata de paseo por el parque, pero cada gota de sudor vale la pena cuando llegas a los miradores naturales.

En el camino te encontrarás con el área de Sakoneta. Es la zona donde el Flysch es más salvaje y menos transitado. Allí el silencio solo lo rompe el golpeo de las olas. Es el sitio ideal para conectar con la naturaleza y sentirte muy pequeña ante la magnitud del mundo. No te olvides de llevar agua y algo de picar, porque una vez que entras en el sendero, solo estás tú y el acantilado.

Para los que prefieren algo más relajado, siempre está la opción de ver el espectáculo desde el mar. Hay barcos que salen del puerto de Zumaia y te llevan a recorrer la costa. Ver las formaciones de Geoparkea desde el agua te da una perspectiva totalmente distinta y mucho más cinematográfica. Es la opción favorita de las familias y de quienes quieren ahorrarle el esfuerzo a sus rodillas.

Gastronomía y cultura: El refugio de Ignacio Zuloaga

Después de tanto aire puro, el estómago va a empezar a protestar. El casco histórico de Zumaia es pequeño pero matón. Debes perderte por sus calles estrechas y acabar en la zona del puerto. La especialidad local es el pulpo (o «Olarroa» en euskera), y tienen incluso una fiesta dedicada a este cefalópodo en septiembre. Tienes que probarlo sí o sí.

Si eres más de cultura que de puerto, el Espacio Cultural Ignacio Zuloaga es tu parada obligatoria. El famoso pintor eibarrés se enamoró de este rincón y montó aquí su taller y su museo. Podrás ver obras de Goya o El Greco en un entorno rodeado de dunas y mar. Es ese toque de sofisticación que redondea cualquier viaje de fin de semana.

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Y no podemos olvidar la Parroquia de San Pedro. Es una iglesia fortificada del siglo XIII que parece más un castillo que un templo. Su interior es sobrio, potente, muy vasco. Refleja perfectamente el carácter de un pueblo que ha vivido de cara al mar, enfrentándose a tormentas y piratas durante siglos.

Dato útil: Zumaia está conectada por tren (Euskotren) con San Sebastián y Bilbao. Es la forma más ecológica y barata de llegar sin volverte loca buscando aparcamiento, que en verano es casi una misión imposible.

¿Por qué Zumaia ahora?

La razón es sencilla: la masificación todavía no ha roto el encanto del todo, pero está cerca. Con el auge del turismo cinematográfico (recordemos que aquí se rodó Rocadragón de Juego de Tronos), cada año hay más curiosos. Viajar en primavera o principios de otoño es la decisión más inteligente que puedes tomar para disfrutar de la paz que este lugar merece.

Zumaia es uno de esos destinos que te reconcilian con el planeta. Te hace sentir la fuerza de la naturaleza y te recuerda que somos solo un suspiro en la historia de la Tierra. Ya sea por la ciencia, por la comida o por la envidia que vas a dar en el grupo de WhatsApp de tus amigas, este rincón de Euskadi tiene que estar en tu lista de «pendientes» para este año.

¿Nos vemos en los acantilados de Itzurun con un pintxo en la mano?

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