Si has decidido pasar unos días en La Manga del Mar Menor, probablemente ya estés disfrutando de sus dos mares y sus puestas de sol eternas. Sin embargo, la verdadera magia de la Costa Cálida se esconde justo fuera de esta franja de arena.
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A pocos kilómetros, el paisaje cambia para revelarnos pueblos con una esencia marinera que parece haberse detenido en el tiempo.
¿Buscas una escapada auténtica? He preparado una selección de los pueblos más especiales de la zona para que conectes con el lado más genuino de Murcia.
Prepárate, porque estos rincones tienen mucho que contarte. Estos 7 pueblos bonitos cerca de La Manga son un auténtica maravilla.
Cabo de Palos: el alma marinera
Apenas cruzas el puente de entrada a La Manga, te recibe Cabo de Palos. Este antiguo pueblo de pescadores es, sin duda, la parada obligatoria más cercana y deslumbrante. Su icónico faro, erigido en 1865, vigila unos acantilados que quitan el hipo.
Si te apasiona el mundo submarino, aquí encontrarás un paraíso: su Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas es considerada una de las mejores zonas de buceo de Europa. Después de una inmersión o un paseo, nada supera degustar un auténtico caldero del Mar Menor en cualquiera de sus restaurantes del puerto.
San Pedro del Pinatar: salinas y lodos
Rumbo al norte, a unos 25 kilómetros, llegamos a San Pedro del Pinatar. Este municipio es célebre por el equilibrio perfecto entre su tradición pesquera y sus espacios naturales protegidos. Es un lugar donde la naturaleza se toca con las manos.
En las charcas salineras de Lo Pagán es toda una tradición aplicarse los famosos lodos terapéuticos. ¿Mi consejo? Alquila una bicicleta en el centro urbano y recorre el sendero acondicionado de los Molinos de Quintín y Calcetera. Es una ruta totalmente llana de unos 6 kilómetros, perfecta para disfrutar del atardecer viendo a los flamencos.
Los Alcázares: la cuna del descanso termal
Situado en la ribera del Mar Menor, Los Alcázares es el destino que mejor armoniza la relajación con la historia. Su Paseo de la Manzanilla es una joya arquitectónica donde todavía se conservan elegantes balnearios de madera que se adentran en el mar, un recordatorio de su pasado como villa termal a finales del siglo XIX.
Además de sus 9 kilómetros de costa, el pueblo sorprende con una vibrante ruta de arte urbano. Encontrarás fachadas decoradas con murales de gran formato que transforman un paseo por sus calles en una auténtica galería de arte al aire libre.
La Azohía: el refugio de paz
Si buscas desconectar del mundo, La Azohía es tu lugar. Cruzando la bahía de Mazarrón, este pequeño núcleo pesquero se cobija a la sombra de la sierra de la Maza. Mantiene una atmósfera retro que evoca la Costa Cálida de hace décadas, lejos del turismo masivo.
Es el rincón ideal para los amantes del kayak y el senderismo costero. Y sí, la tranquilidad que se respira en sus chiringuitos de madera a pie de playa es un lujo que cuesta encontrar hoy en día. Muy cerca, la Batería de Cenizas despliega cañones defensivos colgados sobre acantilados verticales, ofreciendo una de las vistas más espectaculares de la región.
Santiago de la Ribera: tradición estival
Nacido como un poblado de pescadores en 1888, Santiago de la Ribera es el centro costero del municipio de San Javier. Conserva un ambiente residencial encantador con caserones de época alineados frente a las playas de El Castillico y Barnuevo.
Tip de viajera: Visita este maravilloso lugar al atardecer, cuando la luz dorada se refleja sobre el Mar Menor. Es, sin duda, el momento en el que el pueblo luce más fotogénico y tranquilo.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Portmán: una bahía con historia
Portmán, perteneciente al municipio de La Unión, es un testimonio vivo de la transformación de la Costa Cálida. Este antiguo pueblo minero, asentado en una pequeña cala, fue un lugar estratégico ya en época romana.
Hoy en día, el pueblo es un lugar excelente para realizar rutas de senderismo que conectan con los restos de su pasado minero. Es un enclave que invita a la reflexión y a descubrir la historia oculta tras la riqueza de la minería murciana.
Los Urrutias: el rincón más auténtico
Para cerrar, te sugiero Los Urrutias. Es un pueblo pequeño y tranquilo que cautiva por su relajado ambiente costero y sus vistas panorámicas del Mar Menor. Al contrario que otras poblaciones más turísticas, aquí encontrarás playas que mantienen una paz difícil de igualar.
¿Qué te apetece hacer después de explorar estos rincones? ¿Quizás organizar una ruta gastronómica para probar los salazones murcianos o prefieres seguir descubriendo calas vírgenes en Calblanque?








